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Hacia el Mediterráneo

 

Terminamos nuestro décimo día del viaje con ganas de mar, así que nos fuimos rumbo a la costa con la suerte de que era domingo y todos los coches venían de vuelta. Llegamos a la región de Languedoc-Rosellón, directos a la playa de Narbona. En principio no encontramos sitio para la pernocta tan fácilmente, pero gracias a nuestro mejor aliado en este viaje (la aplicación “Park4night”) encontramos un área de autocaravanas genial en Saint-Pierre-La-Mer. Está situada en Fleury junto a unas marismas que son reserva natural, el Camping Municipal Pissevaches en primerísima línea de playa, por lo que a un paseo de la playa  (Precio del área en temporada alta 8 eur/24 horas + opcional de 2 eur/4 horas electricidad).

 

Al día siguiente hicimos un paseo en bici por el paseo marítimo hasta el centro urbano y nos dimos cuenta de que este lugar es ideal para nosotros porque no está demasiado masificado, además la playa es de arena fina y grandes extensiones. Nos encantaron las casitas a pie de playa que hacían del lugar una playa muy acogedora frente a otras tan turísticas. Lástima que el tiempo no nos acompañaba por las nubes y el viento, pero aun así los niños no dudaron en bañarse y jugar, encantados de haber llegado a la playa.

En la capital Montpellier

 

Aunque estamos en una región con muchos lugares por conocer como pueden ser Beziers o Sete (donde queríamos ver las esclusas del Canal di Midi), apostamos fuerte y nos fuimos a pasar la tarde a la capital de la región. Por cambiar de aires terminamos nuestro undécimo en esta gran ciudad, que nos impresionó por la majestuosidad de muchos de sus edificios y es que cuenta con hasta 106 edificios calificados como  ”Monumento histórico” .

 

Pasear por sus calles es una delicia desde los Jardines des Planes pasamos por la Plaza de la Comedia (donde se encuentra la Fuente de la que nos sobrecogió ver las dedicatorias a las víctimas del reciente atentado de Niza) , Grand Hotel du Midi, el Teatro de la Comedia, Hotel du Ville , la Puerta y Jardines du Peyrou donde acabamos con unas vistas privilegiadas a la ciudad y al acueducto de San Clemente. Un momento mágico el atardecer en ese lugar donde acuden muchos para respirar el ambiente de relax acompañado del sonido de los músicos callejeros que conseguían una acústica genial bajo el acueducto. Una ciudad que nos encantó, así como pasear de noche por la iluminación de luces azules en la Plaza de la Comedia…volveremos!!

 

(Coordenadas del parking para la pernocta en Montpellier N 43.6095 E 3.89611)

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La Camarga y sus paisajes

 

Nos vamos hacia uno de los tantos pueblos “colgados” en esta zona, pero antes pasamos por una zona que ya conocíamos: La Camarga. Esta región se caracteriza por su paisaje de marismas que nos recuerda al Parque de Doñana. Para evitar autopista seguimos por las carreteras más auténticas, disfrutando del paisaje lleno de campos de arroz,  árboles frutales (nos pareció curioso la cantidad de puestos de fruta improvisados que aparecían por la carretera), viñedos como en toda Francia, muchos de ellos con el reclamo de cata de vinos invitando a las autocaravanas a entrar o incluso pernoctar. Esta práctica en muy habitual en Francia, habiendo incluso una web que aglutina las granjas y viñedos de Francia que hacen este tipo de oferta a los autocaravanistas, France Passion. Aunque pensamos sacarnos la tarjeta para hacer uso de este servicio, al estar pocos días por el país galo, mejor lo dejamos para otra ocasión con más tiempo.

Dejamos atrás ciudades que bien merecen su visita como Arlés o Nimes, pero habrá de ser en otra ocasión.

 

Les-Baux-de-Provence

 

Llegamos a este encantador pueblo situado en lo alto de una colina. Se trata de un pueblo incluido en uno de los pueblos más bonitos de Francia según la recopilación de la web “Les villes plus beaux du France”: un recopilatorio que suele acertar aunque también aviso que todos los turistas la consultan, así que imagínate como estaba….a reventar!!

Hacía una calor de muerte, así que después de subir las cuestas nos hicimos de un juego de pistas que nos dieron en la oficina de turismo y así la visita se nos hacía más amena…sobre todo a los niños!!

El pueblo bien merece su visita por sus vistas desde la cima, por el castillo (aunque no muy bien conservado otro de sus atractivos son las actuaciones y representaciones que hacen en su interior), y en general por sus edificios,  sus calles medievales y sus soportales. Pero de nuevo cogimos rumbo a la playa más cercana para refrescarnos después de comer.

 

Plage du Verdon en La Camarga

 

A nuestra llegada a esta playa, situada pasando Martigues, encontramos un lugar junto al aparcamiento principal (en el que estaba prohibido el acceso a las autocaravanas) que además de ser gratis, era lo suficientemente grande para poder estacionar, así que genial!! y es que íbamos algo “asustados” por la gran afluencia de turistas en esas fechas. Cuando llegamos a la playa aún nos gustó más, una playa de arena fina pero con rocas a los lados tipo cala y con acantilados a cada lado. Un paisaje que nos resultaba muy familiar, porque nos recordaba a las calas de Mallorca que tanto nos gustan, o como le llaman en Francia “Calanque”.

Nos quedamos el resto del día, y como excepción todo el día siguiente en el mismo sitio para disfrutar bien de lugar, aprovechamos para hacer snorkel y descansar. Como vimos que era costumbre en la zona, nos llevamos una cena “temprana” a la playa donde después del momento “puesta de sol”, cenamos en la misma arena: uno de los placeres del verano…

 

Llegamos a la Costa Azul: St Raphael

 

El día catorce nos fuimos hacia este pueblo, ya que nos habían dicho que tanto este como Frejus estaba muy bien, ya que en los últimos años se ha convertido poco a poco en un destino turístico de renombre. Se sitúa entre Saint Tropez y Cannes y cuenta con 36 kilómetros de costa además de varios puertos deportivos, así que en realidad no es fácil elegir entre tanto…

Aunque nos costó poder aparcar la autocaravana, finalmente lo conseguimos en una zona del puerto que hay al final del paseo marítimo, donde hay restaurantes a la salida del pueblo (por supuesto de pago, a 0,9 €/hora). Hicimos un paseo en bici por la costa para conocer bien el entorno y vimos como las playas iban variando por cada tramo, desde arena hasta cantos rodados …al final llegamos al puerto desde donde se pueden coger ferries a Saint Tropez, entre otros puertos. A la misma altura del puerto se sitúa por detrás la Basílica Notre-Dame-de-la-Victoire, de un estilo románico- bizantino que me recuerda en cierto modo a Florencia.  Pasamos la noria y llegamos a la estatua del arcángel St Raphael y desde allí, con las mejores vistas a este pueblo elegimos una playa de arena fina y pinos, que será el lugar donde nos damos el baño del día en un mar azul turquesa y aguas cristalinas.

 

Después nos vamos en dirección a Cannes por la costa, cruzando la Cornisa de Oro “Corniche d’Or”, donde nos quedamos sorprendidos por lo bonito del paisaje, con unas montañas rojizas que llegan hasta el mar convirtiéndose en calas que nos invitan a bucear en un escenario ideal para el submarinismo. No te pierdas las vistas de postal desde el mirador de Calanque du Petit Caneiret y la panorámica a la Isla de Oro “L’lle d’Or”, un paraje precioso!!

Por supuesto entre tantas calas no nos resistimos y bajamos preparados para una “jornada” de snorkel, pero que decepción nos llevamos cuando vimos el agua lleno de medusas…oooh! Por precaución para los niños “principalmente”, mejor en otra ocasión…

El glamour de Cannes

 

En las afueras de la ciudad  se encuentra, al parecer, el único camping y el único lugar donde era posible la pernocta para las autocaravanas: el Camping Parc Bellevue. Nos informamos de la forma de llegar al centro, ya sea por autobús al centro (que tarda unos 40 minutos), o bien un paseo en bici de unos 6 kilómetros con la mayoría del trayecto en carretera. Así que dejamos la visita para el día siguiente y aprovecharnos la piscina del camping, que por cierto está muy bien, incluso con jacuzzi…

El paseo en bici no era nada fácil, no por las cuestas (que apenas tenía), sino porque el carril bici era por un tramo muy pequeño, y cuando llegamos al paseo marítimo nos decepcionó por lo estrecho y la cantidad de gente!!! Además la playa era casi nula de lo estrecho que era, más bien eran piedras grandes con algo de arena.

Llegamos al Boulevard de la Croisette cuyo atractivo turístico se debe al glamour: sus palmeras, restaurantes,  cafés y boutiques de moda. Finalmente llegamos a la zona más cercana al centro, la “Belle Plague” donde  la playa  se ensanchaba algo más y justo enfrente se encuentran los  cruceros transatlánticos. Llegamos al puerto deportivo con unas vistas al castillo, al “Hotel de Ville”, al casino, la noria, y los hoteles más conocidos como el Splendid. Un escenario por el que no es de extrañar que esta ciudad fuera la elegida para celebrar el famoso Festival Internacional de Cine, entre muchos otros festivales.

Seguimos nuestro camino por la Costa Azul en busca de algún lugar donde hacer la pernocta, a ser posible gratuito: una utopía en esta zona de Francia, y además en estas fechas. Pasamos por la playa de Biot y todo está señalizado con prohibición para las autocaravanas, además las áreas por esta zona son escasas. Como no nos hacíamos a los horarios de Francia, cuando  intentamos entrar en un camping ya era tarde y estaban cerrados, así que finalmente llegamos a Niza y dormimos en un aparcamiento cercano al centro (próximo al tranvía frente a un Campo Deportivo – (Coordenadas del  aparcamento para la pernocta en Niza N 43.7117 E 7.28604)

En ruta por la Costa Azul hasta Italia

 

El día anterior a nuestra llegada a Niza pudimos ver desde la autopista los picos con azulejos de los edificios más representativos de esta ciudad al más puro estilo francés. Aunque ya la conocíamos, la imagen de nuestro paso por “las alturas” de esta ciudad nos deja con ganas de volver a pasear por sus calles y ver el azul turquesa de sus kilométricas playas… así es como amanecemos en Niza con intención de visitar el centro. La verdad es que los niños sabían de las noticias recientes del atentado en esta ciudad  y no querían estar allí, así que respetamos su opinión y con tristeza por lo pasado, seguimos rumbo al próximo destino. En nuestro camino hicimos algunas paradas para disfrutar de las vistas y hacer fotos recordando nuestra visita anterior a esta zona: Villefranche-sur-Mer (el puerto de referencia para visitar Niza, un lugar muy especial visto desde las alturas, pero más aún desde el mar), Èze (un pueblo “colgado” en la cima de una montaña con unas calles empedradas muy pero que muy estrechas, pero también encantador) y también las vistas a Mónaco desde La Turbie, con una panorámica que no te puedes perder.

 

Nos dirigimos a Mentón con intención de aparcar en el camping municipal, a pesar de que habíamos leído que no se admiten autocaravanas. Cuando nos disponemos a subir la cuesta desistimos porque veníamos varias curvas cerradas en cuestas muy pronunciadas, así que nos volvemos y buscamos un hueco en el puerto o alrededores. Como no tuvimos suerte, llegamos al próximo camping donde dejar la autocaravana y desde ahí llegar a Mónaco en bus o tren. Es curioso porque en pocos kilómetros cambiamos de tres países: de Mentón (Francia) cruzamos la frontera que aún se conserva con Italia (nos dicen que más por temas de “mafias” y “contrabando” que como frontera de país, así llegamos al camping “Por la Mar” en Latte de Ventimiglia (Italia) y desde ahí cogemos el tren para bajarnos en Mónaco!!

Después de nuestra visita a Mónaco volvemos a Mentón para conocer este precioso pueblo que aunque actualmente es francés en mucho tiempo atrás perteneció a Italia, de ahí que el estilo arquitectónico de sus fachadas sea muy similar a los pueblos italianos de los alrededores, con fachadas de colores y puertas de palillería tipo mallorquinas. Su playa también de un azul celeste muy bonita, donde además los niños disfrutaron con sus cantos rodados buscando “la piedra perfecta”. Aquí fue donde nos despedimos de Francia con tristeza, porque s un pais que nos encanta ( y más aún para viajar en autocaravana ), pero también alegría por lo que está por venir: Au revoir France!!

 

Un paseo por Mónaco

 

Llegamos en tren en unos 15 minutos desde Mentón Garavan porque desde el camping tenían un servicio de transporte directo a la estación más cercana (por 2,5 €/adulto y 1,5 €/niño). El tren nos costó unos 16 € los cuatro, y en tan sólo cuatro paradas disfrutando de unas vistas de lujo, ya estábamos en Mónaco. Nos pareció curioso la cercanía del tren a la costa a lo largo de toda la Costa Azul, así sin duda es una muy buena opción para desplazarte por esta zona.

Cuando llegamos a Mónaco hicimos un paseo sin prisas por este pequeño pero particular país empezando por la pequeña iglesia “Chapelle de Saint-Devote” patrona del Principado.

Es increíble el derroche de lujo que se respira en todo el país, empezando por el puerto donde están los yates más lujosos, con hasta tres plantas de derroche… justo enfrente de la salida de la estación de trenes. Desde ahí vamos paseando por el club náutico cuyo edificio tiene forma de barco, y en los bajos frente al puerto está la exposición de coches de lujo de todo tipo, desde reliquias antiguas, hasta los más modernos y lujosos modelos y marcas que puedas pensar. Después de disfrutar de las mejores vistas a Montecarlo, incluido el Palacio de los Príncipes, llegamos al casino pasando por las carreteras que teníamos en mente como pistas del gran circuito en que se convierte este país, con escenarios como el famoso túnel donde se encuentra el auditorio o las pronunciadas curvas detrás del casino, entre otros.

Así es como hasta ahora hemos pasado por dos países en Europa, pero ya estamos en el tercero, así que pronto te contaremos más avances.

Y como siempre, si te ha gustado nuestro relato, no te cortes y déjanos un comentario 🙂

Salu2 viajeros

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